Breve collage surrealista acerca de los sueños

Collage surrealista, basato sui sogni delle lettrici del settimanale femminile Idílio, opera dell’artista tedesco-argentina Grete Stern

Por Lucía Morozzo

“Si te rodeas de bastas, devastas el ànimo y aniquilas el deseo de ese olvidado no querer conocer, sino ser”- le dijo el sueño a la razón.
Cita anónima.

Con las primeras luces del alba, los artífices de las historias no autorizadas por la razón y censuradas por la represión, que impone la cultura, comienzan a replegarse ante el triunfo del sosiego de las fantasías del inconsciente. Como deslumbrantes perlas que se van a ir desvaneciendo lentamente en los pliegues enmarañados de la almohada, que ocultan los desvaríos tramados por lo incognoscible;como frágiles cristales que se quiebran ante el mínimo susurro de las voces de la sensatez, como difusas imágenes condensadas en la madrugada que
desaparecerán para siempre. Intento apoderarme del misterio de las historias gestadas tras el conjuro de Morfeo, pero otro sueño dueño de mis noches se arroja cerrojo y no secreta su secreto. Sólo quedan mínimos resabios de las huellas que transitan ese camino indescifrable que presagia la incursión en los dominios del absurdo.

Las etéreas presencias que asediaron mi noche han retornado al secreto refugio de sus propias tinieblas,  y otra vez la soledad ocupa ese espacio vacío.  Fue en el primer instante de lucidez cuando sufrí la pena que trae aparejado el abandono, pero ya no me duele este duelo imposible por haber perdido lo que nunca fue mío.
La ficción del sueño enmascara otra realidad, una construcción sustitutiva que repara y restaura esa aura que envuelve nuestros sentidos durante el descanso.
¿Qué es lo que interrumpe el reposo y en la vigilia se cuela dejando secuelas casi imperceptibles? La emergencia de lo siniestro que irrumpe en el momento menos esperado, como un espectro que nos atraviesa y nos tiene bajo su dominio, que penetra en nuestra alma dejando una herida que no se resigna a cicatrizar, que presagia el avance incontenible de fantasmagóricas visiones, se pone de manifiesto plenamente en el acto de soñar.
Algo nos ata al fatal submundo de los muertos cuando soñamos y surgen las visiones que invocan nuestra mente.
Somos marionetas de ese anónimo titiritero que engendra el sopor, de esa alucinación silenciosa que proviene de la nada y que nada en la nada del océano inconquistable de las imágenes oníricas.
Los dioses carecen de la capacidad de someterse al ejercicio oracular que subvierte los órdenes establecidos por las realidades impuestas por quienes desean controlarlo todo.

En la “Tercera Meditación Metafísica”, Descartes manifiesta que el pensamiento está constituido por el entendimiento, la imaginación, y
los procesos sensoriales. De estas tres instancias, la segunda de ellas es la que induce al error. En el sueño, lo que prepondera es la imaginación. Por eso, los dioses, seres eminentemente perfectos, se abstienen de soñar: porque eso los haría falibles, y por ende, vulnerables.
Pero en la naturaleza de los seres mortales, los sueños, entre otras cosas, cumplen un rol superador,  pues son la semilla de la voluntad de cambio de los órdenes establecidos.
Desesperados, desesperanzados  vivimos la cultura que impone la razón, y sujeta los instintos, casi extintos y distintos a las verdades
proclamadas por las voluntades de poder más contundentes.

Según Nieztsche, los instintos son lo verdadero, y el sueño es justamente uno de esos procesos que los liberan. En su obra “Aurora”  este autor señala:

“Aquello que vivimos en sueños, siempre que lo vivamos con frecuencia, pertenece, al fin y al cabo, a la totalidad de nuestra
alma… ¡De todo queréis ser responsables! ¡Solo de vuestros sueños no!.

¡Que miserable debilidad y que falta de lógica!. Nada es más propiamente vuestro que vuestros sueños.” Si para Nieztche las metáforas son el tesoro donde anidan las verdades del ser humano, entonces los sueños, al ser metafóricos, serían los cofres que contienen ese tesoro.
Los sueños aportan territorio a nuestro mundo interior en expansión constante. y esconden en sus márgenes tantas nadas condenadas al olvido, que tal vez, juntas urdan otra historia universal, distinta a la oficialmente establecida, más basta en extensión y decisiva, en lo que al cumplimiento del destino del orbe se refiere. Se cargan de máscaras para demostrarnos que ni siquiera somos dueños de nosotros mismos, y como el astuto Ulises, se disfrazan de mendigo para pasar desapercibidos ante el orden represor y así poder descorrer el velo que esconde la verdad esquiva.

Tolstoi, sostiene que despierto puedo engañarme sobre mi mismo; en cambio, el sueño me proporciona la justa medida de grado de perfección moral que he conseguido. Los sueños se nutren de una realidad que pretende ignorarlos sistemáticamente, y adoptan formas que nos resultan caprichosas, imposibles, falaces.

Pero tal vez, revelen esa otra realidad de la realidad, la que asoma detrás de la cosmética que nos impone la socialización, y deja vislumbrar nuestro auténtico rostro, lavado, sin maquillaje. Simbólicamente podría decirse que el soñante se despoja del barniz que lo recubre quedando al descubierto el color original, el más auténtico y genuino ser. ¿ Cuál será el verdadero móvil de ese imperativo deseo de querer suspender toda actividad laboral o recreativa para ira dormir?.

Tal vez la necesidad de soñar y con ello sumergirse en una dimensión sin límites espacio- temporales, sin techos bajos ni estrechas  banquinas, recorriendo un territorio donde el pensamiento asociativo es expansivo y no debe someterse a la rigurosa e inflexible lógica ni al intransigente ”deber ser” superyoico dictaminado por la conciencia moral y el ideal del yo, o quizás, para deshacernos de los uniformes y disfraces que nos imponen los diversos roles que desempeñamos, para despojarnos del maquillaje y la cosmética con que recubrimos nuestra piel encontrándonos con nuestro cuerpo desnudo.

Lucia Morozzo

Profesora en Psicología y Ciencias de la Educación y Especialista en “Investigación Educativa” ambos títulos otorgados por el Instituto Nacional Superior del Profesorado Joaquín V. González. Participación en el Programa de Enriquecimiento Instrumental. “Modificabilidad cognitiva estructural. Enriquecimiento Instrumental”. Teoría de Feuerstein. Otorgado por The Internacional Center for the Enhancement of Learning Potencial; Jerusalén, Israel. Fase 1- y Fase 2.

Actualmente coordinadora de talleres de estimulación cognitiva para adultos mayores en Asociación cultural y educativa de Florida, Vicente López.

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